Gracias a esta extraordinaria herramienta de masaje, que imita la anatomía de la mano y se adapta perfectamente a los contornos del rostro, se potencia la eficacia alisadora y reafirmante de La Crème. La piel recupera su luminosidad. La sección blanca, compacta y flexible, imita los movimientos de las yemas de los dedos, aliviando la tensión y favoreciendo la distribución de la energía. Mientras que la parte fresca y acolchada reafirma y relaja la piel, el borde en forma de media luna proporciona un masaje eficaz y relajante. El arte del tacto de Clarins, plasmado en un aplicador excepcional desarrollado por el Instituto Clarins para reforzar la experiencia sensorial y la acción eficaz del tratamiento.
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