En el origen de la historia de la marca reside un deseo instintivo de rendir homenaje al envolvente aroma del pachulí, un ingrediente sinónimo de misterio y lo desconocido: una idea revolucionaria para el mercado, que por aquel entonces aún no estaba acostumbrado a los perfumes con notas materiales. Las facetas amaderadas y licorosas de la esencia de pachulí se despliegan plenamente, realzadas con madera de cedro y sándalo, sobre una base resinosa y ambarina, tan potente como cálida. Una obra de arte olfativa que se ha convertido en el sello distintivo de la casa y cuya estela legendaria perdura en el tiempo.
Comentario