Una fuerza primigenia: la icónica Black Orchid de TOM FORD en una dimensión chipre-floral más profunda y oscura. Una mayor dosis de ylang-ylang añade un nuevo brillo, cuya chispeante floralidad se ve acentuada por el toque efervescente de la pimienta de Timut. Una nota de haba tonka tostada, casi negra, arde en el fondo, mientras que un acorde de trufa negra irradia una elegante profundidad terrosa. La rica intensidad amaderada del pachulí se mezcla con cálidos tonos ambarinos. Una oda a la belleza de los contrastes, descubriendo que la luz y la sombra son una en este perfume transformador.
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